Se viene la fiesta de amancaes
Acuarela de Mauricio Rugendas Hubo un tiempo en que casi todo un país se reunía para celebrar con gran júbilo el nacimiento de una flor a inicios de invierno. Esta flor era sencilla, delicada en su fragancia y efímera. Revestía de amarillo las grises lomas de una vieja ciudad, cubierta de neblinas y de envolvente humedad. La flor de amancaes sirvió de inspiración para muchas leyendas, pinturas, canciones, poemas, historias de amor y todo lo que el espíritu humano pueda concebir. El origen de los amancaes son unos bulbos pequeños cuya floración va brotando poco a poco conforme la humedad va incrementándose en el clima limeño. (Nadie se esmera en regarlas en los tiempos de calor, pues viven discretas en las altas lomas de algunas ciudades de nuestra capital y recientemente se pueden apreciar más en el sur de Lima). Primero van asomando unas largas hojas de verde intenso. La sorpresa se da cuando de pronto aparecen las varas de flores de color amarillo...