Se viene la fiesta de amancaes


   Acuarela de Mauricio Rugendas 

Hubo un tiempo en que casi todo un país se reunía para celebrar con gran júbilo el nacimiento de una flor a inicios de invierno. Esta flor era sencilla, delicada en su fragancia y efímera. Revestía de amarillo las grises lomas de una vieja ciudad, cubierta de neblinas y de envolvente humedad.

La flor de amancaes sirvió de inspiración para muchas leyendas, pinturas, canciones, poemas, historias de amor y todo lo que el espíritu humano pueda concebir. 

El origen de los amancaes son unos bulbos pequeños cuya floración va brotando poco a poco conforme la humedad va incrementándose en el clima limeño. (Nadie se esmera en regarlas en los tiempos de calor, pues viven discretas en las altas lomas de algunas ciudades de nuestra capital y recientemente se pueden apreciar más en el sur de Lima). Primero van asomando unas largas hojas de verde intenso. La sorpresa se da cuando de pronto aparecen las varas de flores de color amarillo y toques de verde inundando vastas zonas cubiertas de niebla. Entonces allí empezaba la alegría.

            Flores de amancaes

Cuando Chabuca Granda narra el pequeño momento de José Antonio cabalgando su brioso caballo de paso nos está contando ese transitar a la fiesta de amancaes, que es un momento especial que ocurre en junio, en plena garúa de invierno. 

Escuchemos con atención sus letras y dejémonos llevar por un momento a ese largo paseo a la fiesta de amancaes.

José Antonio - Chabuca Granda




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